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Alberto Fernández en CÍCLICO: “No pongo las manos en el fuego por Cristina”

Alberto Fernández en CÍCLICO: “No pongo las manos en el fuego por Cristina”

Alberto Fernández en CÍCLICO: “No pongo las manos en el fuego por Cristina”

Alberto Fernández en CÍCLICO: “No pongo las manos en el fuego por Cristina”

Alberto Fernández en CÍCLICO: “No pongo las manos en el fuego por Cristina”

El ex presidente pasó por CÍCLICO y dejó definiciones explosivas sobre Javier Milei, Cristina Kirchner, la interna peronista, la causa de Fabiola Yañez y el futuro del peronismo. “No pudimos hacer funcionar bien una alianza de peronistas”, admitió.

En una entrevista cargada de definiciones políticas, autocrítica y diagnóstico sobre el presente argentino, Alberto Fernández dejó una larga serie de frases sobre su gobierno, la situación actual del peronismo y el rumbo del país bajo la presidencia de Javier Milei.

Lejos de un tono medido, el ex mandatario combinó críticas durísimas al oficialismo con una revisión amarga de su propia experiencia en el poder. Habló de Cristina Fernández de Kirchner, Guillermo Moreno, Wado de Pedro, Sergio Massa, la denuncia de Fabiola Yañez y también de su lugar en la política después de haber dejado la Casa Rosada.

Entre todas sus definiciones, hubo una que ordenó el tono general de la charla: la idea de que la Argentina atraviesa no solo una crisis económica o institucional, sino también una crisis profunda de conducción política.


Sobre su participación en el caso de Agostina Paéz

Fernández admitió haber participado en gestiones para contribuir con la situación de Agostina Páez, la joven abogada argentina detenida en Brasil por haber realizado gestos racistas. “No esperaba que se difundiera, Marcela Pagano fue un poco imprudente. Efectivamente me involucré”.

“Es un país donde gobierna gente con la que yo puedo hablar y eso es lo que hice” manifestó el ex mandatario.

“El gobierno no se preocupa por los que viven en Argentina, ¿te parece que se va a preocupar por los que están varados afuera?”.


“El presidente no está bien”

Uno de los momentos más fuertes de la entrevista llegó cuando Alberto Fernández fue consultado por el presente del país y el liderazgo de Javier Milei. Su respuesta no dejó margen para la ambigüedad: “Creo que la Argentina está muy mal y que tenemos un presidente que no está psiquiátricamente bien, algo no anda bien en su cabeza”.

No fue una frase aislada. A lo largo de ese tramo, el ex presidente insistió con la idea de que Milei encarna una forma de ejercer el poder que combina desmesura, agresividad y falta de racionalidad política.

“El presidente no pasa un preocupacional para ser cadete en el Ministerio de Economía”.

También apuntó contra la manera en que el actual gobierno se posiciona frente al escenario internacional y el modo en que, según él, busca sobreactuar alineamientos ideológicos y geopolíticos.“

Alguien le tiene que decir al rey que está desnudo. Este señor no está bien”. Y agregó: “Dijo que es el presidente más sionista del mundo y que vamos a ganar la guerra contra Irán”.

Para Fernández, además, el problema no es solo discursivo, sino político y humano. En ese sentido, sostuvo que el gobierno actual está desconectado de las urgencias más concretas de la sociedad.


Autocrítica sobre su gobierno: “No pudimos hacer funcionar bien una alianza de peronistas”

Si algo dejó la entrevista es que Fernández no buscó pararse únicamente en el lugar del comentarista del presente. También habló de sí mismo, de su presidencia y de los errores que, con el paso del tiempo, reconoce con mayor claridad.

Su balance sobre la experiencia del Frente de Todos fue especialmente duro. Más que detenerse en hechos puntuales, Alberto Fernández describió una falla estructural: la imposibilidad de convertir una coalición electoral en una experiencia real de gobierno.

“Me arrepiento de no haber analizado más lo que fue nuestra alianza”.

Y enseguida fue todavía más al hueso cuando dijo que si tuviera que revisar algo de su gobierno “empezaría en el minuto cero”.

No se trató solo de una admisión abstracta. Cuando tuvo que sintetizar qué salió mal, eligió una frase que probablemente quede como una de las más fuertes de la entrevista: “No pudimos hacer funcionar bien una alianza de peronistas”.

En esa reflexión aparece una de las grandes heridas de su paso por la presidencia: la convivencia conflictiva entre distintas tribus del oficialismo, las tensiones de liderazgo, las diferencias de rumbo y una sensación de parálisis política que terminó impactando en la gestión.


Cristina, Wado, Moreno y la interna peronista

El presente del peronismo fue otro de los ejes centrales de la charla. Fernández no esquivó nombres propios y se metió en una discusión que hoy atraviesa al espacio: cómo leer lo que pasó entre 2019 y 2023, quiénes se hacen cargo y qué lugar ocupa cada figura en la reconstrucción futura.

Sobre Cristina Fernández de Kirchner, eligió una posición intermedia: “No pongo las manos en el fuego por Cristina, pero no merece lo que está viviendo, es un oprobio jurídico”. Una postura política que intenta separar responsabilidades personales de lo que considera una avanzada judicial desproporcionada.

También hubo lugar para marcar contradicciones internas. Cuando se refirió a Wado de Pedro, Alberto sugirió que dentro del peronismo muchas veces sobran señalamientos hacia afuera y faltan revisiones propias hacia adentro. “Wado de Pedro podría haber dicho: ‘yo era el Ministro del Interior y favorecí el desdoblamiento de todas las elecciones en las provincias en contra de Sergio Massa’”.

En el caso de Guillermo Moreno, el tono fue más directo: “A Moreno le ganó Cintia Fernández, esa es su actitud política”.

Más allá de los nombres, lo que sobrevuela en sus declaraciones es una idea más profunda: que el peronismo todavía no terminó de procesar seriamente su último ciclo de gobierno y que esa falta de balance complica cualquier intento de reconstrucción.


“Hoy el peronismo no es mayoría”

En ese sentido, Fernández trazó un diagnóstico crudo sobre la situación electoral y social del peronismo. Ya no habló solo de internas o liderazgos, sino de un problema más estructural: la pérdida de capacidad de mayoría.

“Hoy el peronismo no es mayoría, es la primera minoría. La mayoría es antiperonista”.

La frase no es menor. Implica reconocer que el peronismo ya no puede pensar el escenario argentino como si su centralidad estuviera garantizada, y que necesita revisar su relación con sectores sociales que hoy se le volvieron ajenos o directamente hostiles.

Por eso, insistió en que el desafío no pasa por replegarse ni por encerrarse en identidades cada vez más pequeñas, sino por abrirse: “Lo que tenemos que hacer es ampliar la base electoral, ser generosos”.

Esa apertura, según planteó, no puede ser solo táctica. Tiene que estar sostenida por una propuesta política nueva, capaz de reconectar con una sociedad profundamente frustrada, “una alternativa que sea capaz de enamorar a la gente”.

En un momento de la entrevista, incluso amplió esa reflexión y la llevó más allá del peronismo. Para él, el problema no es exclusivo de un espacio sino de todo el sistema político: “Los partidos tradicionales tienen que repensarse”.


La causa Fabiola y la denuncia de “cancelación política”

Uno de los tramos más sensibles de la entrevista fue, inevitablemente, el referido a la denuncia de Fabiola Yañez. Alberto Fernández se defendió de manera tajante y planteó que detrás del caso hubo una operación política deliberada.

“No tengo ninguna duda de que el gobierno estuvo detrás de la causa de Fabiola”. Además, negó de forma enfática haber ejercido violencia de género: “Nunca le levanté la mano a una mujer”.

Según dijo, el caso fue funcional a una agenda más amplia de deslegitimación y retroceso: “Les ha servido para ponerle fin a las políticas de género que para mí son muy importantes”.

Y fue todavía más lejos al definir cómo siente que fue tratado públicamente: “Yo no estoy entre los que vulneran a las mujeres, a mí me inventaron una causa para cancelarme políticamente”.

En ese marco, también cuestionó la cobertura mediática del caso y apuntó contra parte de la prensa: “Quiero que se sepa la verdad, no la que escribió Infobae y La Nación”.


Milei, Villarruel, Adorni y Trump

La entrevista también dejó espacio para definiciones más rápidas pero no menos filosas sobre otras figuras del presente político.

Sobre Victoria Villarruel, Fernández marcó que la respeta más que a Milei en términos institucionales, aunque dejó en claro que no imagina una coincidencia política con ella: “No aceptaría una fórmula con Victoria Villarruel, aunque parece ser más respetuosa de lo institucional que el presidente”.

Consultado por Manuel Adorni dijo que “Adorni es un personaje menor”. Y enseguida dejó una observación con destinatario amplio, pero que claramente apuntó al tono moralista del oficialismo: “Cuando uno se la pasa dando misa y juzgando a los pecadores, cuando peca…”

También hubo una definición internacional sobre Donald Trump, a quien caracterizó sin rodeos: “Trump es una perversión para el mundo”.


Futuro político: “No está en mis planes dejar la política”

Pese al desgaste de la post presidencia, Alberto Fernández dejó en claro que no piensa retirarse de la vida pública: “No está en mis planes dejar la política. Hago política desde que tengo 14 años”.

Eso no significa, según aclaró, que esté pensando en una candidatura inmediata.

Más bien, su mirada parece estar puesta en una transición generacional. En ese punto, expresó un deseo que combina balance, resignación y apuesta futura: “Yo quisiera que aparezca una nueva generación y que construyan un peronismo de este tiempo”.

Entre los dirigentes que mencionó positivamente, destacó a Juan Grabois, a quien definió como “un valiente, eligió estar al lado de los pobres, honesto intelectualmente”. También valoró especialmente a Sergio Massa, con quien dijo mantener diálogo frecuente: “Hablo permanentemente con Sergio Massa, creo que es la persona que más conoce al Estado de su generación”.

Pensando en 2027, Fernández no habló en clave de nombres cerrados sino de estrategia política. Para él, el desafío es reconstruir una alternativa competitiva sin repetir las fallas del pasado reciente.

Y cerró con una advertencia sobre el escenario que viene: “Hay que estar muy atentos porque este año va a ser difícil”.


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